Odón viento en popa

La semana pasada tuvo lugar en Zuera un señalado acontecimiento asociado al recuerdo, la memoria y la obra de Odón de Buen. El CSIC, institución dentro de la cual se encuadra el INSTITUTO ESPAÑOL DE OCEANOGRAFÍA, reunió en esta localidad a la flor y nata de su comunidad científica. Como los “iniciados” saben, el IEO es un Organismo creado por nuestro científico de cabecera en 1914 que, en opinión de sus especialistas, continúa funcionando sobre el diseño estructural que su fundador estableció hace más de cien años.

No son muchos los que saben, aunque otros pueden intuirlo, que la celebración de este especial encuentro en la Villa natal del gran impulsor de la Oceanografía española hunde sus raíces en la ilusión, el esfuerzo y el tejido asociativo de voluntades que muchas personas comenzaron a entretejer hace varias décadas. Una trama salpicada de importantes hitos donde se consolidaban los avances y se regeneraban  las ilusiones. Recuperar el busto de su amigo Mariano Benlliure y restituirlo a su pedestal original fue un primer paso íntimamente asociado al renacer democrático del país. El regreso de sus restos al Zuera que le vio nacer y donde pretendía terminar sus días fue, sin duda, un punto de inflexión y non retorno. El primer intento fallido de crear una Fundación con su nombre derivó en la puesta en marcha  del Centro de Estudios Odón de Buen, felizmente transfigurado años más tarde  en la anhelada Fundación que hoy ocupa un aula del antiguo Centro Escolar. El  bautismo del buque insignia de la investigación oceanográfica con el nombre del zufariense que este año comenzará a surcar todos los mares que componen el Océano constituye también otro final de etapa tras la cual se abrirán nuevos horizontes para las investigaciones que comenzaron en aquel modesto laúd hoy convertido en símbolo de humildad y perseverancia. Faltan, no obstante, dos  ingredientes principales en esta amalgama de esperanza y determinación que nos ha conducido hasta la reunión que tratamos de aclarar y honrar con estas breves líneas: el espíritu, la lealtad y la fidelidad que los directores, cuadros y profesionales del IEO han mantenido también durante décadas hacia la figura de su fundador. Y la firmeza y la salvaguarda del empeño por parte de sus descendientes de ver reparada la dignidad del faro familiar

Ninguno de estos episodios que nos han conducido al evento que estos días hemos acogido en Zuera se produjo por generación espontánea. En el origen de todos ellos hay una persona, una vida, una historia que fue admirada, encumbrada y reverenciada, primero y, más tarde, perseguida y pisoteada hasta sumirla en el olvido. Personalmente me siento feliz de que tras los años de silencio y mordaza, estemos asistiendo al renacer inocultable de una experiencia a cuyo legado hay que añadir todo el esfuerzo llevado a cabo por cientos de personas para recomponer el que fuera un indigno e injustificado destrozo de nuestra historia.

Javier Puyuelo Castillo

Director Fundación Odón de Buen

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