La Fundación Odón de Buen asistió el pasado 30 de julio a la presentación de “Misión Aragón: Cracks de la Ciencia”, una iniciativa del Gobierno de Aragón que transforma a algunas de las figuras más destacadas de la ciencia aragonesa en cartas coleccionables, con el propósito de acercar su legado a los escolares y despertar entre los más jóvenes la curiosidad y las vocaciones científicas.
El proyecto está compuesto por 15 cartas que no estarán a la venta. Diez de ellas están dedicadas a grandes figuras de la ciencia aragonesa —cinco mujeres y cinco hombres— y las otras cinco permiten conocer algunas de las principales infraestructuras científicas y tecnológicas ubicadas en nuestra Comunidad Autónoma. Cada protagonista aparece representado como una suerte de superhéroe o superheroína, con un poder relacionado con su principal aportación al conocimiento.
Entre los diez científicos seleccionados se encuentra Odón de Buen, definido en su carta como “el explorador de los mares”. La colección destaca su dedicación al estudio de los océanos, de la vida marina, de las corrientes y de los ecosistemas, así como su decisiva contribución al desarrollo de la oceanografía en España.
La Fundación Odón de Buen acudió al acto como representante de su figura y de su legado. Su director, Javier Puyuelo Castillo, participó en la presentación y atendió a los medios de comunicación para explicar la importancia histórica y científica de Odón de Buen y la vigencia de su pensamiento.
La iniciativa se completa con un pasaporte científico que los participantes deberán ir sellando a medida que consigan las diferentes cartas. Quienes completen la colección podrán obtener el reconocimiento de “Crack de la Ciencia”. De este modo, el proyecto combina divulgación, juego y recorrido por distintos espacios científicos de Aragón.
Para la Fundación supone una enorme satisfacción que Odón de Buen forme parte de esta selección y que su trayectoria pueda llegar a las nuevas generaciones mediante un formato cercano, atractivo y pensado para despertar el interés por la ciencia.
Porque conservar su memoria también significa mantener vivo su impulso por conocer, investigar y compartir el conocimiento.
Ciencia, memoria y nuevas vocaciones. ¡Que comience la misión!




