Esta bienintencionada imagen recoge dos testimonios del paso de Odón de Buen por la tierra: el colegio que fue inaugurado con su nombre en 1929, en cuyas aulas accedieron a la educación miles de zufarienses, y la evocación del buque oceanográfico que, casi cien años más tarde, fue también bautizado con su nombre.
En estos momentos, la embarcación navega majestuosa, llevando su nombre y el de Zuera, su villa natal, por todos los mares del mundo. Tiene un destino claro: investigar, generar conocimiento y riqueza y salvaguardar la salud del planeta.
Dentro de tres años, en 2029, tendrá lugar el centenario del antiguo colegio. Desde la Fundación Odón de Buen hacemos votos para que las Administraciones responsables de su conservación sean capaces de idear para este magnífico inmueble un futuro acorde con su histórica nobleza.




